México: El país de la mentira

¿En quién podemos confiar? Hago corajes cada vez que leo las noticias sobre la política en México, casi siempre termino asqueado.

En el transcurso de esta semana me he enterado de algunas noticias que me hacen reflexionar mucho acerca de nuestros políticos, nuestras instituciones, pero sobre todo sobre nuestra gente.

Primero caso, Amado Ramírez, un locutor de radio y corresponsal de Televisa es asesinado. Esto demuestra que los mega-operativos del señor presidente Calderón no sirven para nada. Aquí la mentira radica en que un día después atrapan a los presuntos asesinos del periodista; primero se dice que se entregaron porque otros sicarios los venían persiguiendo, después se dice que no era cierta esta versión y que los presuntos asesinos fueron atrapados mientras circulaban en un vehículo. ¿Cuál es la verdad?

Segundo caso, Napoleón Gómez Urrutia fue desconocido y destituido el año pasado como secretario general del Sindicato Minero durante el sexenio de Vicente Fox, en su lugar la Secretaría del Trabajo colocó a Elías Morales, esto fue poco después de la explosión en Pasta de Conchos. Ahora la PGR dice en un análisis grafológico que para llevar a cabo esta destitución se utilizaron firmas falsas y un tribunal ordena que se restituya a Gómez Urrutia en su cargo. Lo impresionante es que el año pasado Gómez Urrutia incluso era perseguido por las autoridades mexicanas y hoy se le otorga un amparo. ¿A quién le creemos?

Tercer caso, tal vez este es el caso más grave. Ernestina Ascencio Rosario, una anciana indígena en la Sierra de Zongolica, Veracruz, es llevada a un hospital moribunda. Antes de morir la anciana dice a sus familiares que fue montada (violada) por elementos del ejército mexicano. El estado de Veracruz hace un dictamen médico pericial (necropsia); en dicho dictamen se dice que la mujer presenta golpes en la cabeza, además de una anemia aguda ocasionada por un desgarro en la región anal. Después de esto sale el secretario de defensa diciendo que va a investigar a fondo y repentinamente calla, el presidente Calderón también sale a defender al ejército y finalmente se manda a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a exhumar el cuerpo. En el resultado de dichos estudios se concluye que no murió por una violación, sino por un sangrado en el tubo digestivo ocasionado por una úlcera péptica. José Luis Soberanes sale a decirnos ahora que no fue violada. Los hijos de la anciana salen molestos y dicen que su madre no padecía ninguna enfermedad del estómago. ¿? ¿A quién demonios le creemos?

En todos los casos hay alguien que miente, yo no sé quién sea, pero es triste que la vida sea así, vivimos en medio de mentiras, no podemos confiar en la mayoría de la gente, nos mienten, nos ocultan cosas y mucho tiempo después nos enteramos de la verdad; casi siempre demasiado tarde.

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