Exterminio

Oaxaca es un estado de la república mexicana que durante toda su historia ha sido muestra de marginación y pobreza. Dicha situación se ha dado principalmente por dos factores:

1) Su territorio, en gran parte montañoso y con una espesa vegetación, es uno de los más accidentados en todo México, lo cual ha ocasionado que sea difícil la comunicación y que muchas comunidades queden aisladas. Dicha complejidad se ve reflejada en el número de municipios que posee. En México hay un total de 2438 municipios, Oaxaca posee 570 de ellos.

2) El segundo factor, mucho más determinante, es que a lo largo de su historia Oaxaca ha estado dominado por caciques que han sometido a la población. Son incontables las historias de matanzas de comunidades indígenas a manos de grupos paramilitares, con el objetivo de despojarlos de sus tierras.

Aún en la actualidad tales injusticias siguen vigentes. El mes pasado se dio a conocer un texto que consta de 29 puntos, en el que 45 curas advirtieron que hay un alto peligro por la situación tan grave que se vive en el estado de Oaxaca.

Recordemos que en Oaxaca hay un conflicto político-social, desencadenado por la represión de profesores en 2006 a manos del gobernador Ulises Ruiz,  lo que dio lugar al nacimiento de un movimiento social que ya no sólo incluía a los profesores, sino a varios sectores de la población oaxaqueña y que fue encabezado por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), una organización popular que se formó a raíz del enfrentamiento.

Desde el comienzo del conflicto se han dado múltiples situaciones de represión contra la población oaxaqueña,  los 45 sacerdotes han advertido que “hay en el pueblo mucha desesperanza y total desconfianza a sus instituciones” Además los sacerdotes denunciaron que hay una indignación generalizada en la población y la certeza de que todo es parte un plan maquinado desde el gobierno estatal y avalado por el gobierno federal.

Incluso los sacerdotes dicen en el comunicado que entre la población hay el temor de que todo sea “un plan de exterminio físico y/o mental de grupos humanos y pueblos” maquinado desde el estado para prescindir de los pobres. A tal grado llega el temor de la población oaxaqueña y la desconfianza en sus instituciones.

Muertes, encarcelamientos injustos, violación y manipulación de las leyes. El gobierno estatal ha utilizado a todo el aparato de poder para someter y aniquilar a los inconformes, pero eso sí, cuando hacen declaraciones cacarean que buscan la paz y tranquilidad de Oaxaca.

Como agravante de la situación, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) exigió en un comunicado, que se liberará a dos de sus integrantes, Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya; los cuales, dicen, fueron detenidos por el gobierno de Oaxaca, al mando de Ulises Ruiz.

Ulises Ruiz, gobernador de Oaxaca, emitió un comunicado de 9 puntos donde afirmó que el gobierno de Oaxaca “rechaza toda conducta realizada al margen de la ley” el comunicado también dice que “jamás se propiciará ni permitirá, y mucho menos se justificarán, actos de la naturaleza que se citan, ya que el Gobierno del Estado, los considera ilegales, contrarios a toda ética y por lo tanto violatorios de los derechos humanos” 

La versión oficial contrasta con la opinión de la población y con el comunicado de los sacerdotes, donde es claro cómo el gobierno de Oaxaca ha utilizado a la policía estatal y municipal para reprimir y encarcelar injustamente a los integrantes de organizaciones sociales. Además hay múltiples pruebas de que el gobierno a cargo de Ulises Ruiz ha contratado grupos paramilitares de choque para atemorizar, desaparecer y masacrar a los inconformes. Mientras tanto, el gobierno federal deja que Oaxaca se desmorone y con una terrible complicidad no actúa. Ni la policía federal, ni el ejército han actuado para poner orden en Oaxaca, como siempre los arreglos y manejos políticos están por encima de las vidas y la integridad de los ciudadanos.

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