Se casó con una perra
El pensamiento mágico está enraizado en nuestra especie. Por más que la ciencia se esfuerze en expulsarlo del territorio de nuestra vida, éste sigue latente y un dÃa cualquiera puede salir a flote dándonos una sorpresa. Asà quedó demostrado en Manamadurai, India, hace apenas una semana, cuando un campesino de 34 años, decidió casarse con su perrita en un templo del dios Ganesha. La perrita, llamada Selvi, cubierta con flores y ataviada con la ropa tradicional india, fue llevada hasta al templo seguida por una gran procesión.

Hace 15 años, Selva Kumar, mató a palos a una pareja de perros que se apareaban afuera de su casa. Desde entonces su vida no fue la misma, sufrió un infarto, perdió movilidad en el lado izquierdo de su cuerpo y quedó sordo. Después de consultar, infructuosamente, a numerosos especialistas, decidió recurrir a un curandero quien le aseguró que era perseguido por los espÃritus de los perros muertos y que el único remedio serÃa contraer nupcias con una perra.
AsÃ, un hecho a primera vista absurdo, de pronto se cubre de otra lógica,la mágica, la poética. Todo acontecimiento siempre tiene más de un significado. Quién nos dice que el hecho de haber asesinado a dos perros para después colgar sus cadáveres de un árbol, no le acarrearÃa inconcientemente todos esos daños a este hombre (aunque el concepto de “inconciente” ya es una intromisión occidental). Cuestión de culpa y de autoperdón, creo yo. Por supuesto todo esto me remite al libro “Psicomagia” de Alejandro Jodorowsky, en donde se asegura que el inconsciente acepta los actos simbólicos como hechos; dichos actos influyen en la persona y, si están bien aplicados, son capaces de curar ciertos traumas.